De Ciencia y Otros Cambios
"Nada es permanente, a excepción del cambio"
La frase anterior es por mucho una de las más trilladas pero verdaderas que existen. El cambio rige de una forma muy particular todos y cada uno de los procesos en que forma parte el ser humano, y no podríamos entender ninguno de los temas escritos en ésta y en cualquier edición sin su influencia directa.
Por un lado, existe la imperante necesidad de propiciar cambios en las políticas, inversiones y acciones estratégicas que se ejercen al interior de la ciencia y tecnología en México, como lo veremos en nuestro tema central.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado constantemente el deficiente nivel educativo que tenemos, y que ante la falta de reformas que posibiliten su crecimiento como sector, afecta al resto de los rubros que detonan el desarrollo del País, entre ellos la ciencia.
Un ejemplo ilustrativo de cómo las modificación del marco jurídico y la inversión en la materia resulta fundamental, es lo realizado por Corea del Sur, cuyo ingreso per cápita era muy parecido al de los mexicanos hace algunos años, desafortunadamente hoy es seis veces mayor.
Esta nación asiática, así como Japón, Alemania, Estados Unidos, China, y en Latinoamérica Brasil, por mencionar algo, están conscientes de que el desarrollo científico es el motor competitivo de sus economías. La ciencia en México no deber estar en el olvido y en esta edición usted conocerá qué tanto es así.
Hablamos también del cambio de paradigma en torno al manejo de desperdicios en las empresas e industrias. No obstante, no debemos visualizar los desperdicios sólo como basura o mermas; pues éstos además representan procesos de producción y organización perjudiciales, costosos e inútiles. Desafortunadamente, miles de negocios de Latinoamérica no se dan cuenta aún de la importancia de dar el salto, el cambio cultural que los lleve a tener un uso eficiente de sus recursos. Por lo mismo, le compartimos las ventajas del Pensamiento Lean -impulsado por Oriente y Occidente-, que en suma, es una filosofía alternativa para hacer frente al gasto excesivo organizacional, a problemas de inventario, a conflictos de distribución, a la optimización de tiempos y tareas, entre otros aspectos.
Hoy en día, un cambio más que se vive con un impacto alto en el crecimiento de las empresas es el generacional: existen millones de jóvenes que interactúan de forma muy estrecha con las diversas tecnologías de la información, y aunque no negamos el hecho que usted se ha capacitado en todos y cada una de las innovaciones tecnológicas que han salido al mercado, ellos nacieron, crecieron, se educan y se educarán en un mundo cibernético, donde la inmediatez de contenidos, flujos comunicativos e ideas es constante y diferente al de generaciones anteriores. Don Tapscott, experto en el valor estratégico de las tecnologías de la información nos comparte en esta edición su percepción sobre la Generación Net, que fluye con los cambios y los hace parte de ella.
Por su parte, los consultores del sureste mexicano enfrentan retos enormes, como parte de otro cambio fundamental: el climático. La industria del conocimiento en esa región se ha visto en la necesidad de trabajar para y por el medio ambiente, de ahí que sus servicios tienen como prioridad el desarrollo de proyectos sustentables que ayuden a sortear fenómenos naturales como los huracanes y en general, el calentamiento global. Hablamos con el biólogo Gerardo Gómez Nieto, presidente de la delegación Quintana Roo de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, quien tiene muy en claro que toda actividad de consultoría debe ser amigable con la naturaleza.
Finalmente, un cambio que se vislumbra como urgente y necesario es en torno a la ingeniería y cultura vial nacional. Sin una no puede existir la otra; sin una planeación estratégica y a largo plazo de la infraestructura e ingeniería vial en México, no puede desprenderse una cultura vial de calidad. Como podrá constatar en este edición, todos los días, en todas las regiones urbanizadas del país nos enfrentamos al caos vial, a la falta de respeto del automovilista al peatón y viceversa; nos enfrentamos al crecimiento desmesurado del parque vehicular y del estrés citadino. En este caso, como en los anteriores, el cambio se debe trabajar entre el gobierno y los distintos actores sociales. Debemos provocar los cambios y no esperar a que estos nos devoren con sus repercusiones.
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