Malas Decisiones
¿Cuál es una de las principales diferencias entre la economía de Brasil y la nuestra? Que ellos tomaron las decisiones correctas en el momento preciso; que llevaron a cabo reformas congruentes en sus políticas públicas, no sólo para enfrentar la crisis financiera global sino para elevar su índice competitivo.
Por desgracia, en México hemos carecido históricamente de decisiones acertadas en rubros clave de nuestro desarrollo económico, político y social. Una de las principales fue creer — como a algunos les ocurrió— que la crisis se curaría con antigripales, reposo y un buen caldito de pollo, cuando la realidad exigía un diagnóstico completo y atención hospitalaria de emergencia. Hoy en día, muchos negocios siguen conectados al respirador artificial y otros han desaparecido.
Es claro que no se trata de realizar una diatriba exagerada ni mucho menos caer en el pesimismo irracional, sino trabajar —no queda de otra— en la búsqueda de soluciones.
Sabemos que los impuestos aprobados, la escasez de petróleo, la falta de remesas y la caída en nuestro turismo, son duros golpes a los bolsillos del 95% por ciento de los mexicanos. De ahí que los industriales de la consultoría reiteramos nuestro compromiso, como lo hicimos a lo largo del 2009, de plantear y echar a andar propuestas que posibiliten a México salir adelante.
El Plan Nacional de Infraestructura será un elemento clave para lograr crecer, pues de él se desprenderán, entre otras cosas, oportunidades de empleo e inversiones.
Resulta imperante que los tres niveles de gobierno, el Poder Legislativo y los distintos sectores industriales y empresariales tomemos en conjunto y bajo acuerdos reales y palpables, las mejores decisiones a corto, mediano y largo plazo.
En esta edición, el presidente de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, el doctor Reyes Juárez, junto con otros expertos, nos comparte el papel que nuestra industria jugará en el desarrollo de México en 2010, así como las propuestas encaminadas a mejorar el marco jurídico en torno a nuestra labor, como lo hecho en liberación del derecho de vía y en las leyes de Adquisiciones y Obras Públicas.
Como siempre, sólo el tiempo reflejará qué tan malas fueron las decisiones que se tomaron para enfrentar la zozobra financiera, pero no podemos soslayar la voz de los expertos nacionales e internacionales, quienes no miran con muy buenos ojos el futuro de la economía mexicana, tan es así, que Fitch redujo la calificación de nuestra deuda de BBB+ a sólo BBB, debido a que la crisis y la moribunda producción de petróleo agudizaron la debilidad de nuestro perfil fiscal.
Debemos estar concientes de que la meta no es elevar el PIB, el que muchas veces no refleja las carencias reales de las familias mexicanas. El reto es ayudar a salir de la pobreza a alrededor de 35 millones de mexicanos, que desde siempre, pero ahora más, verán castigadas sus finanzas. No somos pesimistas, eso no sirve de nada, sólo ilustramos algunas de las muchas áreas de oportunidad que tenemos como nación. Lo invitamos a pensar bien qué decisiones tomará en el 2010, entre ellas, cómo revertir el profundo deterioro ambiental, elevar el nivel educativo de los mexicanos y atacar el grave problema de inseguridad.
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